lunes, 6 de octubre de 2014

Duplicado.

Cuando te das cuenta de que todo era fácil, cuando ves que deja de serlo, cuando aprecias lo que dejas detrás, cuando temes a lo que viene.
Cuando duele, cuando sientes, cuando tienes frío. Cuando hablas contigo mismo, cuando piensas, cuando te paras a reflexionar, cuando avanzas, cuando retrocedes.
Cuando te das cuenta de que a la montaña rusa le tocaba bajar, cuando caes, cuando te estrellas. Cuando subes un escalón, cuando te recuperas, cuando te mantienes. Cuando ves la realidad, cuando dejas de mentirte, cuando aceptas, cuando te lamentas, cuando te arrepientes, cuando te alegras.
Cuando te sientes débil, cuando te haces fuerte. Cuando echas de menos lo que te mataba, cuando lo malo se hace bueno, cuando lo bueno se hace malo.
Cuando lloras, cuando ríes, cuando callas, cuando hablas. Cuando estás solo, cuando estás rodeado, cuando te sientes acompañado. Cuando te sientes querido, cuado te sientes rechazado.
Cuando dejas de creer en las historias, cuando pasas de los papeles, cuando te dedicas a vivir. Cuando vives.
Cada vez que se cierra una puerta, se abre una ventana. Lo he comprobado, lo afirmo y lo aclamo. La ventana es pequeñay tiene rejas. Fuera está oscuro, hace frío. Pero al fin y al cabo, es una ventana. Una ventana al cambio, a los retos, al futuro. Una ventana que va teniendo forma de vidriera. Una ventana que irá creciendo hasta hacerse ventanal. Una ventana que nos negaremos a cerrar.
Porque cuando se quiere, se puede, es un hecho. Reconstruirse es imposible sin cimientos, sin raices. Pero no hay que conformarse con cambiar la fachada, hay que cambiarlo todo. Y eso cuesta y tarda.
Y a veces, hasta duele.

martes, 29 de abril de 2014

Valentía.


Imaginad que un día os acostáis en vuestra cama, en vuestra casa, tranquilamente; pero al día siguiente os levantáis en un sitio desconocido. ¿Cómo es sentiríais?Lo que pretendo decir con esto es que salir de nuestra zona de confort es algo duro: ¡Con lo bien que se está en casa! ¿Y no te da miedo? ¡Yo a mi hijo no le dejaba hacer esa locura!Partamos del hecho obvio de que vivimos en el presente, un presente que realmente no existe, porque el tiempo pasa de forma imparable. Las decisiones que tomemos hoy, serán las que nos hagan triunfar o fracasar en el futuro. ¿Qué es el futuro? Es aquel tiempo que está por llegar y que, desde mi punto de vista, no está determinado desde nuestro nacimiento, sino que adquiere una u otra forma según las decisiones que tomemos durante ese presente ficticio. Volviendo a la temática del blog y abandonando el filosofeo (neva palabra inventada) barato, vivir una experiencia como la que viviré (y viviremos) durante el curso que viene es una decisión que tomamos hace tiempo y que marcará un antes y un después en nuestras vidas. Independientemente del resultado académico o personal que obtenga (y repito, obtengamos), la experiencia valdrá la pena; aparte de que nos conozcamos mejor, de la evolución personal o del nivel de madurez que lleguemos a alcanzar, algo que llevamos de antemano es que hemos aprendido a confiar en nosotros mismos.Una señora de mi pueblo me dijo hace algunas semanas: "Tomás, ¡Cuánto me alegro por ti! Sigue así, que la gente valiente es la que triunfa". Y eso, valentía, es lo que toda la nueva generación de Spanadians, Amancioners o Canada Birches joder desbordamos. No dejéis que os intimiden con comentarios dolientes y malintencionados (no solo con respecto al tema de Canadá, sino con cualquier otro) ya que en la gran mayoría de los casos son fruto de la ignorancia, la intolerancia y la envidia.


El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.
Victor Hugo. 

miércoles, 16 de abril de 2014

Deseo de cosas imposibles.

Antes que nada he de decir que me cuesta mucho escribir, me resulta difícil explicar con palabras momentos tan importantes de mi vida como los que, espero, me toquen vivir durante los próximos meses.
Y es que, por si no lo sabéis, he sido seleccionado por la Fundación Amancio Ortega (hablando claro, el de Zara) para estudiar Primero de Bachillerato en Canadá. En este blog intentaré contar mi experiencia allí, así como todo lo que considere importante del periodo de preparación, selección, etcétera.
Remontémonos al día de mi cumpleaños, 20 de enero de 2014. Tras varias semanas pensándolo y repensándolo (¿esta palabra existe?) me decidí a contarle a mis padres que quería presentarme a estas becas. Me costó mucho decirlo pero me sentí arropado desde el primer momento. Después se lo conté al resto de familiares cercanos, a mi tutora, a mi profesora de inglés y a algunos amigos. Notaba que todo el mundo me apoyaba y me animaba a intentarlo. 
El proceso de selección consistía en tres fases: una primera a la que nos presentamos casi 5000 personas de toda España y la fundación, basándose en la renta familiar y en nuestras notas (todos necesitábamos un 8 de media en 3º de la ESO) seleccionaba a 600 personas; la segunda fase era un examen escrito tras el que quedaríamos 300 personas; y la última fase era un examen oral vía Skype que pasamos los 100 becarios que finalmente iremos a Canadá.
Personalmente definiría el proceso de selección como apasionante, duro y finalmente, reconfortante. Tengo que dar las gracias a todo el mundo que me ha ayudado durante este proceso (mención especial a Silvia, ya que sin ella todo esto hubiera sido mucho más difícil) así como a la gente que me ha mostrado su apoyo y entusiasmo.
El 28 de marzo, día que se publicaron las listas, yo estaba de excursión con mi curso en el Parque de las Ciencias de Granada. La lista se publicaba a las 12 y gracias a mi fantástico móvil, no me podía acceder a la lista y le tocó a Raquel mirar la lista y decírmelo por whatsapp. No hace falta decir que a las 12 tenía un taller de química (gracias Karma) pero entramos un poco tarde y entonces lo supe antes de empezar. El momento en el que vi mi nombre en la foto de la lista que me mandó Raquel no se puede definir con palabras; se me quitó un peso de encima más grande que Marte. El taller de química fue la hora más larga de mi vida. Tras el taller, tocó llamar a la familia e informarme un poco más. Ya por la tarde, más tranquilo, entré en el grupo de whatsapp de Canada birches joder (que por aquel entonces se llamaba Canadá o Cazadores de Osos 2.0, no me acuerdo bien) y ya me fui enterando de más cosas. En ese grupo (al que le dedicaré un post más adelante) he conocido a gente maravillosa y también he conocido mejor a la gente con la que había hablado por Twitter. No sé qué sería de mí sin las polémicas de Ramone, sin la sensatez de Lydia y Lau, sin la maravillosa lista de Marcos, sin los audios de Paula, sin las maravillosas reflexiones que nos dejan Nirvi, Seli, Carlos y compañía... y por supuesto, que sería de nosotros sin Mercedes y Meh, que nos resuelven las miles de dudas que tenemos sobre Canadá. Resumiendo, ¡Qué suerte haber conocido a cada una de las 38 maravillosas personas de ese gurpo!

Pues no tengo mucho más que decir, siento haberos aburrido con todo este rollo pero tenía que soltarlo. Os mantendré informados. Gracias a todos.
PD. El título de este post es el mismo que el de una canción de la Oreja de Van Gogh. La moraleja de todo esto es que los imposibles no existen, que con ganas, esfuerzo y dedicación, todo se consigue.
Decía Machado "caminante, no hay camino, se hace camino al andar". Y yo por fin parece que he empezado a recorrer el mío.