lunes, 6 de octubre de 2014

Duplicado.

Cuando te das cuenta de que todo era fácil, cuando ves que deja de serlo, cuando aprecias lo que dejas detrás, cuando temes a lo que viene.
Cuando duele, cuando sientes, cuando tienes frío. Cuando hablas contigo mismo, cuando piensas, cuando te paras a reflexionar, cuando avanzas, cuando retrocedes.
Cuando te das cuenta de que a la montaña rusa le tocaba bajar, cuando caes, cuando te estrellas. Cuando subes un escalón, cuando te recuperas, cuando te mantienes. Cuando ves la realidad, cuando dejas de mentirte, cuando aceptas, cuando te lamentas, cuando te arrepientes, cuando te alegras.
Cuando te sientes débil, cuando te haces fuerte. Cuando echas de menos lo que te mataba, cuando lo malo se hace bueno, cuando lo bueno se hace malo.
Cuando lloras, cuando ríes, cuando callas, cuando hablas. Cuando estás solo, cuando estás rodeado, cuando te sientes acompañado. Cuando te sientes querido, cuado te sientes rechazado.
Cuando dejas de creer en las historias, cuando pasas de los papeles, cuando te dedicas a vivir. Cuando vives.
Cada vez que se cierra una puerta, se abre una ventana. Lo he comprobado, lo afirmo y lo aclamo. La ventana es pequeñay tiene rejas. Fuera está oscuro, hace frío. Pero al fin y al cabo, es una ventana. Una ventana al cambio, a los retos, al futuro. Una ventana que va teniendo forma de vidriera. Una ventana que irá creciendo hasta hacerse ventanal. Una ventana que nos negaremos a cerrar.
Porque cuando se quiere, se puede, es un hecho. Reconstruirse es imposible sin cimientos, sin raices. Pero no hay que conformarse con cambiar la fachada, hay que cambiarlo todo. Y eso cuesta y tarda.
Y a veces, hasta duele.

2 comentarios:

  1. J O D E R, qué bueno, tío, qué bueno. ¡Enorme, como su autor!
    PD: la próxima vez que publiques y no me avises, te capo<3.

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